Pasión Civil

Siempre cuentan los hombres antes que las ideas. Para mí las ideas siempre han tenido ojos, nariz, boca, brazos y piernas. Mi historia política es ante todo una historia de presencias humanas. Cuando uno menos se la espera descubre que Italia también está llena de buenas personas.

Mi generación fue una hermosa generación, aunque no hiciera todo lo que habría podido hacer. Ciertamente, durante años la política tuvo para nosotros una importancia tal vez exagerada, mientras que la vida está hecha de muchas cosas. Pero esa pasión civil dio un armazón a nuestra formación cultural.

Si nos interesamos por tantas cosas fue por eso. Si miro a mi alrededor en Europa y en Norteamérica, y comparo a nuestros coetáneos con los más jóvenes, debo decir que nosotros éramos de mejor pasta. De los jóvenes que crecieron después de nosotros en los últimos años en Italia, los mejores saben más que nosotros, pero todos son más teóricos, tienen una pasión ideológica nacida en los libros; nosotros teníamos sobre todo pasión por hacer y esto no quiere decir que fuéramos más superficiales, al contrario.

Italo Calvino, Ermitaño en París (1974)