Solo el dolor causa un cambio radical. En la sociedad paliativa prosigue lo igual. Viajamos por todas partes sin hacer ninguna experiencia. Nos enteramos de todo sin alcanzar un auténtico conocimiento. Las informaciones no conducen ni a la experiencia ni al conocimiento. Carecen de la negatividad de la transformación.
La negatividad del dolor es constitutiva del pensamiento. El dolor es lo que distingue al pensar del calcular, de la inteligencia artificial. Inteligencia significa «escoger entre» (inter-legere). Es una capacidad de discernimiento. Por eso no se sale del ámbito de lo ya existente. No es capaz de engendrar lo totalmente distinto. En eso se diferencia del espíritu. El dolor hace que el pensamiento sea más profundo. Pero no hay un cálculo profundo. ¿En qué consiste la hondura del pensar? A diferencia del cálculo, el pensar crea una perspectiva totalmente nueva del mundo, e incluso un nuevo mundo. Solo lo vivo, la vida capaz de sentir dolor, es capaz de pensar. La inteligencia artificial carece justamente de esta vida.
Byung-Chul Han, La sociedad paliativa (2021)

*Fotografía: Elina Brotherus

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