Nadie puede dejar que su vida se la den hecha; cada cual tiene que hacerla y rehacerla continuamente, día tras día, momento a momento, con sus propias decisiones, con su inteligencia y su voluntad, si quiere que la suya sea una vida realmente humana. Cada uno de nosotros tiene que hacer él mismo su proyecto y llevarlo a la práctica: tiene, en primer lugar, que idearlo, forjarlo, fundarlo, darle forma y fundamento; y, después, empeñar en él su voluntad, esforzarse por que ese proyecto se cumpla, trabajar y organizarse para que se haga realidad en la vida de todos los días, vigilar para asegurarse de que va avanzando hacia su consecución y culminación. No podemos tolerar que nuestra vida nos venga dictada por los órganos de poder o por las consignas más o menos subbliminales lanzadas por la propaganda, la prensa y los medios de comunicación de masas. Y menos aún podemos tolerar vivir sin un proyecto, sin horizonte alguno, sin brújula ni norte que guíe nuestros pasos, como entes inertes y acéfalos o como sacos que son llevados de aquí para allá, como cuerpos sin decisión ni mando propio que van al garete arrastrados por la corriente.
Antonio Medrano, Magia y Misterio del Liderazgo (1996)


Debe estar conectado para enviar un comentario.