Vida privada

La vida privada requiere para ser vivida ese fondo de insobornable personalidad. Muchos hombres carecen de él; éstos carecen entonces de auténtica vida privada. Muchos hombres son por completo o casi por completo producto de las influencias sociales ambientes y construyen su ser con las aportaciones que de lo exterior y colectivo les llegan. Tienen un alma formada de puras abstracciones, y su personalidad se reduce a poco más que nada. Son los hombres de tipo medio, vulgar y mostrenco; hombres que aceptan automática y pasivamente cualquier relación, porque para ellos toda relación es, en el fondo, pública, y se basa en mero intercambio de cosas, funciones y servicios: hombres que carecen de soledad y huyen de la soledad, porque al hallarse solos perciben algo así como el vacío de su ser, que está compuesto exclusivamente de tópicos comunes; hombres que repelen toda originalidad, toda frescura prístina de pensamiento y de acción; hombres gregarios, de masa, que repiten como autómatas lo aprendido y que, tras el caudal de formas abstractas recibidas, no alimentan ninguna ilusión personal, ninguna convicción realmente propia, ninguna valoración y preferencia criada en el seno de su vida personal.

Manuel García Morente, Ensayo sobre la Vida Privada (1945)