Si observamos el modo en que los jóvenes modernos expresan sus opiniones, se hace evidente que su falta de pudor obedece a su escasa aptitud para reflexionar.
Una muchacha me envió un día una tarjeta con el siguiente mensaje: «Para ser un escritor eres un ignorante y un inculto: has acumulado más de veinte errores de ortografía en una sola página. Corrígelos inmediatamente». Esa muchacha no sólo no conocía la ortografía clásica sino que, además, no se detuvo ni un instante a reflexionar sobre su propia ignorancia.
Yukio Mishima, Lecciones espirituales para los jóvenes samuráis (1968)


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