Asombro

Al principio, la ciencia y la filosofía eran lo mismo, y ambas estaban interconectadas con la religión, porque el deseo de entender el cosmos siempre ha sido un impulso espiritual. Einstein escribió lo siguiente: «Sostengo que un sentimiento cósmico de carácter religioso es el motivo más noble para emprender la investigación científica». El orden y la belleza de la naturaleza despiertan sorpresa, asombro y admiración. La sensación de asombro es el impulso, o la semilla, que comparten la religión, la filosofía y la ciencia. Con el tiempo pueden haber seguido caminos diferentes, pero la raíz de las tres se encuentra en la misma experiencia fundamental que define un aspecto esencial de la naturaleza humana. Al apreciar su origen común en el impulso cosmológico, salta a la vista la estrecha relación que hay entre la religión, la filosofía y la ciencia.

David Fideler, Restaurar el alma del mundo (2023)