Mecanicismo

La ciencia se centra cada vez más en las probabilidades que en los hechos indiscutibles, y entre la gran diversidad de puntos de vista que conforman el Zeitgeist contemporáneo, reconocemos que nuestra visión de la realidad la constituyen, al menos parcialmente, nuestras interpretaciones, teorías y paradigmas subjetivos; no se trata de una mera descripción sin prejuicios de la verdad objetiva. Sin embargo, la visión científica del mundo aceptada que configura la comprensión colectiva de la realidad sigue estando basada en un modelo mecanicista del universo, en el que se considera que cualquier suceso está determinado por una serie de causas previas. Para la mente moderna, el universo es un mecanismo funcional carente de alma, compuesto únicamente de materia inerte que se mueve de forma mecánica por la influencia de fuerzas externas. Como partes separadas de este mecanismo gigantesco, los seres humanos no son capaces de verse a sí mismo como pertenecientes a «una gran imagen sagrada única». El sentimiento de alienación que padecen muchas personas respecto al entorno, a la naturaleza e incluso a sus propias raíces psicológicas surge, aunque sean indirectamente, de una visión del mundo que ha quedado ya anticuada, fundamentada en la física del siglo XIX. Si queremos redescubrir el sentimiento de participación significativa con la naturaleza y el cosmos, la visión del mundo dominante debe liberarse de las atadas del antiguo paradigma. Una mitología nueva y una nueva visión del mundo deben presentar una imagen del universo alternativa, que se refleje en la ciencia de hoy, no en la del pasado, y quizá incluso anticipar las verdades científicas que apenas empiezan a emerger.

Keiron Le Grice, El Cosmos arquetipal (2018)