No, la vida no es existir sólo mi mente, mis ideas: es todo lo contrario. Desde Descartes el hombre occidental se había quedado sin mundo. Pero vivir significa tener que ser fuera de mí, en el absoluto fuera que es la circunstancia o mundo: es tener, quiera o no, que enfrentarme y chocar constante, incesantamente con cuanto integra este mundo: minerales, plantas, animales, los otros hombres. No hay remedio. Tengo que apechugar con todo eso. Tengo velis nolis que arreglármelas, mejor o peor, con todo ello. Pero eso —encontrarme con todo ello y necesitar arreglármelas con todo ello—, eso me pasa últimamente a mí solo y tengo que hacerlo solitariamente sin que en el plano decisivo —nótese que digo en el plano decisivo— pueda nadie echarme una mano.
Ortega y Gasset, El Hombre y la Gente, Vol. I (1957)


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