Gratitud

Los milagros son comparables a las piedras: están por todas partes ofreciendo su belleza y casi nadie les concede valor. Vivimos en una realidad donde abundan los prodigios, pero ellos son vistos solamente por quienes han desarrollado su percepción. Sin esa senbilidad todo se hace banal, al acontecimiento maravilloso se le llama casualidad, se avanza por el mundo sin esa llave que es la gratitud. Cuando sucede lo extraordinario se le ve como un fenómeno natural, del que, conmo parásitos, podemos usufructar sin dar nada en cambio. Mas el milagro exige un intercambio: aquello que me es dado debo hacerlo fructificar para los otros.

Alejandro Jodorowsky, La danza de la realidad (2001)