Vacío

Si admitimos por el momento que los desafíos al liberalismo representados por el fascismo y el comunismo han muerto, ¿queda algún otro competidor ideológico? O planteado de otra manera, ¿existen en la sociedad liberal otras contradicciones, más allá de la de clases, que no se puedan resolver? Dos posibilidades saltan a la vista: la religión y el nacionalismo.

El surgimiento en los últimos años del fundamentalismo religioso dentro de las tradiciones cristiana, judía y musulmana ha sido ampliamente señalado. Uno se siente tentado a decir que el resurgimiento de la religión confirma, en cierto modo, una gran insatisfacción con la impersonalidad y el vacío espiritual de las sociedades consumistas liberales. Sin embargo, mientras que el vacío existente en el fondo del liberalismo es, casi con total seguridad, un defecto de la ideología —de hecho, es un fallo que se detecta sin necesidad de recurrir a la perspectiva de la religión—, no está nada claro que pueda remediarse a través de la política.

Francis Fukuyama, El fin de la historia y el último hombre (1992)